Sesión Dos: Maridaje de postres y cerveza

Sábado 8 marzo 2020

La segunda Sesión del Jardín se dio en un 8 de marzo. “Día de la mujer”, vendría mi madre Cecilia y quería celebrarla en una forma especial.

Sería un brunch exclusivo para mujeres y para ello, me acerqué a dos mujeres que están en mi vida rutinaria que admiro mucho: Angélica Navarro, la mejor repostera que conozco, cuentan que durante 7 meses llevaba 2 postres por semana al comedor cultural RUDA y que jamás repitió ninguno.





La otra mujer es Valeria Alvarado, maestra cervecera, fotógrafa, artista multidisciplinaria, trabajadora exhaustiva… por decir algunas cosas de ella.

Haríamos un maridaje de postres y cervezas.

Me reuní con Angélica para planear el menú, serviríamos elementos clásicos de un brunch, granola, fruta, yogurt. Pan, mermelada, salsas… hicimos juntas las invitaciones a mano (ella más que yo), sobre papel reciclado con una hoja al centro se leía:


Sesión Dos

  • Mimosa

  • Brunch a dos tiempos

  • Maridaje:

  • Postres + Cerveza


Nos vimos las 3 el miércoles antes del evento, en la cervecería de Vale, La Brújula, para el proceso creativo de los postres, tomamos varias cervezas y llovían los sabores que nos hacía recordar o desear.

Los siguientes 2 días, los pasamos cocinando juntas, Angélica y yo, haciendo recetas nuevas para las dos y otras que ya conocíamos.

Valeria, nos acompañaría como parte de las comensales.


Llegó el día del brunch, por la mañana fui por la cerveza mientras Angie y Cris hacían los últimos detalles. Volví rápido para ayudarlas. Nadie llegó puntual, lo cual fue bueno porque nos faltaban muchos detalles por terminar.

La mesa estaba montada, las copas sobre la mesa de montar, cada una con una frambuesa lista para recibir el jugo de naranja y el vino espumoso. Salteábamos los tomates, hacíamos pan, todo iba quedando paso por paso.

Seríamos más de las planeadas, 12 comensalas, estarían apretadas en la mesa pero a nadie le importaba, estaban felices y curiosas

Llegaron casi todas, ya estaban en la mesa, faltaban 2, yo no quería iniciar porque me parece muy importante que estén todas pero el retraso de las últimas y el hambre de las primeras me llevó a dar inicio y cada una con una mimosa en la mano, brindamos para comenzar la segunda Sesión del Jardín.


Comenzamos con un platón de yogurt natural hecho por la tienda del barrio de leche de vacas de aquí mismo, con miel de abeja, melón, fresas, zarzamoras y granola que hicimos un par de días antes.

Dominique, entusiasmada nos ofreció ayuda y ponía la fruta en el tazón.





Para el segundo tiempo decidimos que todo iría al centro para compartir, hicimos pan naan y papa rallada al horno, cada quien tenía una ensalada de betabel, apio, ajonjolí y vinagre de arroz. Al centro de la mesa colocamos diferentes guarniciones: rodajas de pepino con jugo de naranja, almendras, chile y pimienta de sichuan, tomates citlalli con aceite de oliva, gualumbos, la flor del maguey, salteada con un poco de sal, al ser un insumo poco conocido era importante identificar su sabor amargo, salsa de cacahuate y chile morita, mermelada de manzana y habanero, “catsup” de plátano con muchas especias como comino, canela, anís estrella y cebolla morada encurtida con cilantro, limón y comino.

Una fiesta para los sentidos, todos los sabores y colores se acompañaban y contrastaban, generaban sorpresa, preguntas, combinaciones locas y sonrisas.

Para llevar todo a la mesa pedí la ayuda de 3 chicas, estaba todo montado en pequeños platos a lo largo de dos tablas, emocionadas, Isabel, Dominique, Silvia y yo, llevamos las tablas al centro de la gran mesa.


Terminaron poco a poco cada una y la mesa se fue vaciando.


Era momento de los postres, el mostrar dos maridajes de cervezas y postre.



Elegimos dos cervezas que hacen en La Brújula






Jaguar del Golfo, una stout hecha con cacao de Tabasco y Vainilla, espesa y sustentosa, se maridaría con un biscoti de cardamomo con mango fresco y nibs de cacao.



Angélica y Valeria presentaron, cada una en su área de dominio, el postre y la cerveza, todas estábamos asombradas y aprendiendo un montón de cosas de ellas. Saboreando la sutileza de los postres con cada estilo de cerveza y cómo se unían en el paladar.


Fue una tarde femenina en todos sus aspectos llena de poder y magia, por los sabores que había y las invitadas que asistieron.