Sesión Nueve l: Menú degustación vegano

Jueves 10 de Septiembre 2020


De nuevo, 2 sesiones en un fin de semana, una tras la otra.

Todo empezó cuando vi a mi amigo Olaf a quien conozco desde que teníamos 4 años mas o menos. Crecimos en el mismo barrio y por ende, la vida nos ha separado y vuelto a unir en distintas ocasiones, en un inicio como una de las primeras amistades de la infancia, después, en la secundaria, éramos grandes amig@s, pasábamos tardes junt@s ríendo y haciendo tonterías. Ahora nos unía algo diferente, algo que ambos amamos, la comida y los buenos productos.


Olaf tiene una línea de productos llamada “La Comarca” que, además de ser Olaf un gran admirador del señor de los anillos, identifica a Zoncuantla, nuestro “barrio” como una comarca hobbit, bella y llena de compartir, La Comarca inició con chocolates y ahora maneja más de 20 productos de México y el mundo. Vainilla, cardamomo, manteca de cacao, té verde, miel de agave, por decir algunos.


La primera que decidimos hacer fue un menú degustación vegano, en donde los platillos resaltaran pocos ingredientes y así, l@s comensales pudieran apreciarlos.


Llegó el día y con el 10 hermosos comensales, yo me sentía nerviosa.


Últimamente he servido como primero tiempo una bebida y he notado que tengo sentimientos encontrados al hacer esto: por un lado me encanta, refresca a la gente, prepara su paladar y su estómago, pero por otro lado, se que quienes vienen a comer llegan con hambre, a veces hay personas impuntuales y las que no lo son quieren comer pronto.


Servimos como primer tiempo té verde frío con sirope de vainilla y hielos de propóleo.


El segundo tiempo era algo que había hecho antes, biscoti de cardamomo, mango fresco y cacao nibs, tomando la observación de la sesión en que lo hice, de no ponerlo como postre sino, como una de las entradas.




Me encanta la comida asiática, las preparaciones, sabores y complementos. Un snack asiático que se vuelve mexicano, rollo de hoja de arroz con zanahoria criolla, nopales, col blanca, aguacate criollo, flor de chachana y papalo quelite. Acompañados con salsa de cacahuate, miel de agave y jengibre.





Un comensal se reía de los rollos primavera servidos en el otoño y otra comensal, estaba fascinada recordando cuando los comía en Tailandia.





El siguiente tiempo tiene un elemento que me encanta usar, untable de habas tiernas sobre una galleta de semillas que hizo especialmente para este día, Angie, una amiga vecina, de girasol, calabaza, chía y linaza, con citlalines y cilantro criollo.







Pasaban las entradas y nos acercabamos a “los platos fuertes”.


Chayotes tiernos con sus guías y adobo de chile seco, acompañados por unas espinacas criollas fue el primero que se sirvió


Comían a gusto y vaciaban sus platos por completo, se intrigaban por los productos y sus sabores.


El segundo plato fuerte: hongos cantharellus con un “mole rápido”. Una mezcla de macadamias, arándanos, cacao en pasta, polvo y manteca, especias, tortilla quemada, etc.

Y al centro, totopos verdes y amarillos, con espirulina y cúrcuma.







Como siempre, después del plato fuerte sirvo una ensalada, la idea de ésta fue hacer una ensalada blanca y pintarla con el aderezo, jícama, rábanos y dalias la componían y la pintaba una vinagreta de miel de agave y cúrcuma.






Siempre el postre es una cosa rara que de repente se me antoja sacada de la manga y ahora no sería la excepción, peras pochadas en vainilla y una especie de mazapán de macadamias con manteca de cacao, fue un final intenso, con texturas diversas y sabores especiales, así como la novena punto uno Sesión del Jardín.