Sesión Tres: Fiesta de no cumpleaños

Domingo 5 abril 2020


Ésta Sesión en particular fue muy especial ¿Por qué? Había dos razones principales. La primera es que sería en celebración a mi cumpleaños y la segunda es que en el mundo en este momento se vive una “pandemia”.

Se pide un metro de distancia para convivir y que no haya mucha gente aglomerada en un lugar. Chin. Quiero que mis amistades vengan y disfruten. ¿Cómo le hago?

Me moví a mi zona de confort, el proceso creativo del menú y la experiencia.

¡Es mi cumpleaños! Tengo que celebrar (me) como mejor me apetezca. ¿Qué me gustaba de pequeña? Alicia en el país de las maravillas, era mi fascinación y viviendo en el bosque de niebla, soñaba con que de cualquier rincón saliera un tlacuache que me guiara a un mundo mágico y claro, mi escena favorita era la fiesta del té. Perfecto, eso haré. En lugar de usar las bancas, traería sillas diferentes y sentaría en dos mesas para que haya espacio entre cada persona y… ¿qué voy a servir?Para empezar no debo salir así que cocinaré con lo que llegue a la zona y lo que tenga en mi casa.


¿Qué me describe en lo culinario?

Sabores de México, inclinaciones a Asia-oriental, el juego en los tiempos, por decir algunas anotaciones que hice al hacerme esa pregunta.


Durante los 4 cumpleaños anteriores he hecho una parrillada con amistades, siempre cocino yo y estoy a la parrilla, cocinar para gente querida, lo que más disfruto hacer, aunque cada vez ha sido distinta.


Tenía la intención de hacer lo más que pudiera sola pero el día de la Sesión se volvió maravillosamente imposible.

Comenzaron los preparativos unos días antes, conforme obtenía los insumos que bajan las productoras de comunidades aledañas y proyectos agroecológicos, preparaba algunas cosas que debían marinarse.


El día anterior preparé el postre con Angélica y lo decoramos en la mañana de la Sesión.

Esa mañana fui en bicicleta por leche de vaca, recién ordeñada por Don Pedro, pero había sido el cambio de horario y Doña Mago se quedó dormida para recibirme. Fui a casa de Angelica y nadie me abrió. Tuve una sensación extraña, como si estuviera soñando, la típica pesadilla de que nada está listo a la última hora. Regresé extrañada a casa y me detuve a pensar… un mensaje de Angie me sacó una sonrisa de alivio y me fui rapidisimo a su casa, decoramos el pastel, estaba raro y hermoso. Pasó por ahí Don Pedro y me dijo que los dos litros de leche estaban esperándome y le causó gracia la acción de su esposa.

Como rayo llegué por la leche, todo mi día se había recorrido una hora pero me sentía tranquila. Llegué a casa, a pasteurizar la leche, hongos, pan, borrego ¡Cuánto por hacer!

Una cosa tras la otra iba saliendo, llegó Cris y empezó a ordenar todo, Sebas y Poncho vinieron a mover las mesas y las sillas.

La mesa estaría ya servida cuando la gente llegara, teníamos que apresurarnos, María, quien vive conmigo me ofreció ayuda y la puse a colectar hojas del jardín para poder tapar cada preparación, Cris montaba la mesa, yo seguía cocinando.

De repente llegó Sebastián y un poco preocupada y entre risas le pedí que me ayudara, María ya se encargaba de montar las preparaciones del primer tiempo.

- 4 de ésta crema en estos platos y los cubres con flores, 4 frascos de mermelada van a la mesa. Todo con una hoja encima y una cucharita.

Delegaba yo sin parar de cocinar.

Colocamos los últimos detalles y como por arte de magia llegaron los primeros invitados.

Comenzaron a llegar puntuales, de dos en dos, se juntaron doce. Se quitaban los zapatos, entraban a la casa, se lavaban las manos y salían al jardín.


Yo les ofrecía a su llegada el primer tiempo, servido en una pequeña botella, una leche dorada, leche de vaca, con cúrcuma, pimienta, clavo, anís estrella, cardamomo y miel de abeja. Que aparte de fortalecer su sistema inmune, hizo una primera capa, caliente y acogedora para quienes llegaban y apaciguaba el hambre.


*Cuando era pequeña y estaba enferma, mi madre me hacía leche caliente con bombón, no se qué pensaba mi mami porque de curativa no tenía nada, al darse cuenta de esto cambió los bombones por miel, lo que me hizo pensar en el primer tiempo*


Casi nos conocíamos tod@s así que todo era muy natural. Les llamé a la mesa y parados y atentos escucharon mi relato acerca del proyecto, la temática y detalles.


Se sentaron e inició el segundo tiempo, mi versión de la fiesta del té. La fiesta de los sabores.




Untable de ajo frito y queso de cabra, decorado con flores de ajo, untable de espinacas y acelgas (la primera cosecha del huerto en casa) y queso de cabra, rábanos encurtidos en limón y naranja, zanahorias con wasabi y jengibre, hongos boletus con cilantro criollo, mermelada de mango, queso fresco marinado en aceite de oliva y semilla de cilantro, pan de yogurt y alcaravea, salsa de habanero tatemado y salsa de habanero fermentado. Y fruta fresca, naranja y melón.

Una mezcla amplia de combinaciones con las que l@s comensales pueden jugar a su gusto y crear sus propios sabores, experimentar y comentar con quien tienen junto, enfrente y al otro lado de la mesa, siempre mi parte favorita de las Sesiones del Jardín, cuando la comida se comparte.

El primer tiempo duró un rato, algunos pensaban que sería todo, otras ya querían lo siguiente, yo rondaba la mesa, probando esto y probando aquello. En familia.


Teníamos algunas reglas por esto de la “pandemia”, no podía haber tránsito dentro de la casa así que cada comensal descamochaba su plato en una cubeta y lo ponía en una siguiente con agua y jabón, así solo uno lo llevaba a la cocina para que Cris los lavara. Nuevamente, éramos una brigada completa.


Vino el tercer tiempo, una rica infusión para hacer una pausa después de tantos sabores, manzanilla y té verde. Yo lo servía y pasaban las tasas del frente de la mesa al último comensal. Nos preparábamos para el plato fuerte.


Hace tiempo hice un ejercicio creativo, el autoretrato culinario, jengibre y menta apareció entre los sabores y de carne, borrego. Fuerte y sabros.


Con esto llegué al siguiente platillo y paso al siguiente relato:

Borrego en salsa de miel, jengibre y mezcal acompañado de puré de chícharos y yerbabuena.



En Zoncuantla, se encuentra el rancho agrosol donde cultivan, crían y producen distintas cosas, uno de los animales que tienen son borregos, sacrificarían uno en esa semana, el que serviría ese día.

Dos días antes subí al rancho para presenciar el sacrificio y la limpieza, un trabajo tan fino y limpio, el animal es tratado con respeto, tanto, que al momento del sacrificio cierra los ojos y duerme tranquilo.

Al siguiente día lo recogí, tenían que congelarlo para cortarlo en trozos. Fui en bicicleta y llevé una mochila para cargarlo. 7 kg de carne de borrego congelada, traída en bicicleta en la espalda de la cocinera a través del bosque mesófilo. Me suena a un tipo de anime japonés.



Pedí ayuda para montar, Claudia, Daniela y Samantha se levantaron emocionadas, di la indicación y me aparté, servían con gusto, se reían, se ponían de acuerdo, estaban completamente involucradas en lo que íbamos a comer y se saboreaban los platillos al pasarlos a la mesa.

Todos servidos en platos diferentes, sin un montaje estético ni un código de servicio. ¡Era una comida de loc@s!





Después una ensalada 4 lechugas diferentes, todas del mismo rancho

Y la clásica vinagreta. Para limpiar y refrescar el paladar, el perfecto brinco a lo dulce.


Venía el postre, junt@s limpiamos las mesas, entre risas, mezcales y panzas llenas.



La idea de que el postre fuera un pastel vino de mi cumpleaños, obviamente, pero la Sesión no fue ese día si no que tres después así que sería, rindiendo homenaje al sombrerero loco y a la liebre de Marzo, un pastel de no cumpleaños, y casualmente, era el no cumpleaños de todas las personas que estaban ahí.





Bizcocho de limón relleno de crema pastelera de limón cubierto con crema batida con aceite de limón. Decorado con moras y albahaca. Un final dulce pero fresco, que no aturde al paladar, que aunque tu barriga está llena quieres seguir comiendo.


Excelente final para la Tercera Sesión del Jardín, que siguió su curso con risas, agradecimientos y una historia más para compartir.